Por Verónica Duran
jueves, 18 de diciembre de 2008
El Perseguidor
Ya era primavera esas noches ricas para caminar, así que después del teatro nos pusimos a recorrer Bellavista sin un destino fijo, bajamos por la calle de la casa de Neruda a la plaza Camilo Mori un sector llano bares y sitios donde ir a comer, artesanos, gente de todos los tipos, a poco andar nos sedujo el sonido de una trompeta en medio del bullicio, buscamos de donde venia aquel sonido y erra nada mas ni nada menos que el de un bar llamado El Perseguidor, nos dijimos este nombre no es casual y nos decidimos entrar, no nos equivocamos era un lugar de jazz,sonaba un solo de contrabajo cuando nos ubicamos en una mesita al lado de la ventana, había mucha gente y el silencio respetuoso se hacia sentir, una botella de vino tinto y una tabla para picar pedimos al oído a la chica que nos atendió, aplausos u chifidos, el publico extaciado después nos enteramos que era Cuturrufo y trio, un gordo simplón que no hablaba de su virtuosismo al tocar la trompeta, ya pasada las horas y quedando pocos en el bar nos invitaron a su mesa, hablamos y reimos sin reparos fue una larga y añorada noche de bohemia en El Perseguidor, merecido nombre.
domingo, 7 de diciembre de 2008
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